miércoles, 2 de abril de 2014

STUDY TIPS ROKING

Todos podemos ser capaces de desarrollar geniales discursos que lleguen a la audiencia y consigan transmitir eficazmente determinada información.
  Geniales consejos:

  1. Haz una breve introducción: Presentar el tema y hacer un breve repaso de los puntos que se tratarán ayudará a la audiencia a saber cómo estructurarás la exposición e ir comprendiendo mejor la relación entre las diferentes ideas.
  2. Adapta tu exposición al público que te escucha: Informate sobre las características  y necesidades de la audiencia (si no la conoces) y cambia el contenido y el lenguaje de tu exposición en función de ello. Es importante también que tengas en cuenta el tiempo asignado, y ensayes previamente para comprobar que tu intervención se adapta al mismo.
  3. Vocaliza y habla despacio: Respira profundamente, relájate, no hay prisa. Si respiras de forma correcta, el propio aire te ira marcando el ritmo del discurso mientras lo haces. Pronuncia cada sonido individualmente, sin comerte fragmentos de palabras. Y no olvides que si das demasiada información en poco tiempo, tus oyentes no podrán ir asimilándola y acabarán por perderse.
  4. Conoce a la perfección aquello de lo que vas a hablar: Empápate bien de la materia de tu exposiciónr, que no quede ningún cabo suelto que acabes repitiendo sin saber por qué. Si hablas de algo que no entiendes, ¿cómo pretendes que lo entiendan los demás? Además, evita leer los contenidos: hablar en público es mucho más que transmitir un contenido.
  5. Utilizar un proyector inalámbrico puede facilitarte la tarea: Que la tecnología no estropee una perfecta intervención. Reproducir sin cables ahorra tiempo, a la vez que consigues un espacio de trabajo más ordenado. Podrás conectar cualquier dispositivo sin necesidad de cables: ordenadores, tablets, móviles…¡y se encienden en apenas unos segundos!
  6. Transmite seguridad con tu cuerpo: Mira al público mientras hablas y permanece quieto en un mismo sitio. Con los nervios, es habitual comenzar a moverse demasiado, algo que solo servirá para distraer a las personas que te escuchan y hacerte parecer inseguro. Evítalo, planta bien los pies en el suelo y ten cuidado con los gestos innecesarios de brazos y manos.
  7. Nunca te olvides de la conclusión: Recoge siempre al final las ideas más importantes, justo antes de abrir un turno de preguntas para aclarar aquellas dudas que hayan quedado pendientes en la audiencia.
                              Un saludo:  
                              Víctor, Antonio y Paula

                  

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